Retornando desde Heysel

Diciembre 19, 2008

El 29 de Mayo de 1985, pasará a la historia como el día más trágico de la historia del fútbol. Ese noche, en lo que hoy es el estadio Rey Baulduino, murieron 39 personas, aficionados de la Juventus, aplastados en una avlancha creada por los seguidores del Liverpool.

Desde ese día, el fútbol tomó medidas como nunca antes se habían tomado, entre ellas, que los equipos ingleses no disputarán competiciones europeas durante cinco años y el Liverpool diez años. Esto lastró al fútbol inglés, pues los grandes futbolístas del panorama internacional dicidieron acudir a otras ligas, como la española o la italiana, a fin de poder disputar las competiciones europeas, que, al fin y al cabo, son las que más prestigio, fama y dinero reportan a los futbolístas.

Este letargo futbolístico afectó sobremanera al fútbol inglés, estando practicamente fuera del panorama internacional (puesto que sus jugadores no podían medirse a diario con los extranjeros), puesto que su selección no cumplió las espectativas ni siquiera en “su” eurocopa, que iba a suponer el retorno de los Three Lions y su liga a la cúspide del fútbol mundial.

 Entonces, ¿comó era la única manera de que recuperarán su prestigio? Pues bien, aquí se produjo el punto de inflexión que el fútbol experimentó a finales de los noventa: las macroempresas.

Desde que el Manchester United ganó la Champion League en 1999, con la mítica remontada culminada por Ole Gunnar Solksjaer, grandes empresas norteamericanas, rusas, asiáticas, incluso de lugares tan exóticas como Tailandia o los Emiratos Árabes Unidos (siendo príncipes y ex-presidentes los que aterrizaron en los clubs ingleses) han traído grandes fortunas, para realizar negocios y a su vez jugar al Pro con sus organizaciones.

Por ello, cuando nos venden el fantasma de la Premier League, con sus clubes cargadas de superestrellas compradas a base de talonario y no de prestigo, debemos de reconocer que lo que tememos no es su brillante fútbol técnico ni su magnífico despliegue táctico, es su enorme talonario, que nos amenaza constante con desposeernos de nuestras estrellas y nuestros iconos futbolísticos.

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